Mayo 14 y 15 Diana Dukelsky
Julio 5 y 6 Ernesto Derezensky
Agosto 22 y 23 Irene Greiser
Octubre 24 y 25 Luis Tudanca
Diciembre 5 y 6 Fernado Vitale
Oscuro goce del Estado terrorista. Por Osvaldo L. Delgado
El autor destaca que en el agente del Estado terrorista –de igual modo que en “la risa del capitalista” que señaló Marx– se verifica “una satisfacción particular”, de modo que “el golpe de 1976 no sólo tuvo razones económicas, políticas y militares”, sino también las concernientes a “un goce oscuro”.
Karl Marx, al referirse a la plusvalía, observa: “Nuestro capitalista lo previó, y es eso lo que le provoca risa” (Marx, K. y Engels, F., Obras escogidas, ed. Ciencias del Hombre, Buenos Aires, 1972, T. 1, p. 201). La risa del capitalista, en el preciso momento de la apropiación de la plusvalía, expresa una satisfacción particular, que en su momento Jacques Lacan designó como “plus de gozar”. Cuando Marx escribe “lo previó”, da cuenta de la subjetividad, de un deseo y cálculo de goce anticipado a la lógica económica de las fuerzas productivas. La risa sanciona la realización de ese deseo, la satisfacción alcanzada de quedarse con algo de otro. Por lo tanto, no es sólo la satisfacción por el producto económico que va a su bolsillo, sino además por el acto extractor mismo, lo cual da cuenta de la economía libidinal en juego. “Lo previó” es la causa de goce en el inicio de la operación. En mi texto “La sonrisa del dictador” (publicado en esta sección de Página/12 el 16 de junio de 2011), me referí a la sonrisa de Jorge Rafael Videla cuando formuló que los desaparecidos no estaban ni vivos ni muertos, eran una entelequia, estaban desaparecidos. Describí a esa sonrisa como la emergencia de un goce oscuro para fundamentar que el golpe de 1976 no sólo tuvo razones económicas, políticas y militares, sino también pulsionales. Infinidad de testimonios en distintas dictaduras dan cuenta de prácticas de torturas que no tenían fundamento militaroperacional. Los nazis distraían esfuerzos militares del frente de batalla para dedicarlos a asesinar. Lacan denominó a estas prácticas “ofrenda de sacrificio a los dioses oscuros”. En contrapartida, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo se constituyeron en el paradigma ético de nuestra sociedad. Nombrarse a sí mismas “madres” y “abuelas” implicaba dar existencia a lo que se había buscado hacer desaparecer. A los desaparecidos se les dio así existencia para siempre, es un modo de duelo muy particular, quizás único, que borró para siempre la sonrisa de los criminales.
Pilar Calveiro, en su libro Violencias del Estado (cap. 5, “El tratamiento de los cuerpos”, así como Eduardo Luis Duhalde, en El Estado terrorista argentino, aportan elementos contundentes para fundamentar la dimensión pulsional en la práctica represiva. Duhalde señala que “incluso la psicología moderna ha aportado sus experiencias condicionantes para convertir a un ‘buen ciudadano común’ en un experto torturador, sin necesidad de apelar a sádicos locos y criminales natos. Vietnam también mostró la eficiencia de este aporte. Los estudios como los realizados en la Universidad de Yale por Stanley Milgram sobre sumisión y obediencia a la autoridad, son altamente demostrativos de este tipo de contribuciones”. Freud se refirió al concepto de “desmezcla pulsional”, que alcanza el fundamento mismo del vínculo primario entre los hombres, esto es el odio. Sabemos que existen las que Lacan llama “perversiones transitorias”: no se necesita ser perverso para realizar actos perversos. Un neurótico puede realizar actos perversos, si está seguro de no pagar un precio por ello. Su cobardía esencial lo lleva a desplegar todos sus fantasmas sádicos y, por identificación con la víctima, sus fantasmas masoquistas, cuando se encuentra a resguardo de sanción por sus actos; incluso puede ser un modo de “hacer carrera”.
Lacan, en el Seminario 16, “De un otro al Otro”, se refirió a las Cruzadas, donde los caballeros, al arrasar con todo, encontraban la perversión que iban a buscar. Advirtió también que hay que estar atentos ante otras cruzadas, actuales. En los testimonios de los sobrevivientes de los campos de concentración encontramos el relato de los fantasmas perversos que proferían y realizaban los torturadores, con una fijeza inaudita y una repetición al mejor modo del marqués de Sade. Sostengo que en las llamadas perversiones transitorias, en los actos perversos de tantos neuróticos represores, se ponía en juego asumir la posición de ser un instrumento del Otro para buscar completarlo. “El sádico también intenta, pero de manera intensa, completar al Otro gritándole la palabra e imponiéndole su voz, pero en general falla. Baste en este sentido referirse a la obra de Sade, donde es verdaderamente imposible eliminar de la palabra, de la discusión, del debate, la dimensión de la voz”, sostuvo Lacan en aquel mismo seminario. Desde la posición sádica, la voz viene al lugar de completar al Otro, produciendo en la víctima el desgarramiento de angustia. Se trata de volverse un mero instrumento para realizar con ese acto perverso la división angustiante del sujeto. A eso lo llamaban “quebrar”.
Jacques Alain Miller, en Piezas sueltas, subraya que Lacan “construyó ese plus de gozar como el análogo de lo que en Marx es la plusvalía. No lo esconde, lo dice con claridad: el plus de goce está construido del mismo modo que la plusvalía”, hasta tal punto que “si decimos que la plusvalía es plus de gozar, el plus de gozar es plusvalía”. La obtención tanto de la plusvalía como del plus de goce hizo necesaria la dimensión del terror de la dictadura cívico militar. En la Argentina, no es sólo la sonrisa de Videla al referirse a los desaparecidos lo que testimonia el goce oscuro, sino también el primer discurso de José Alfredo Martínez de Hoz como ministro de Economía, donde profiere la frase “piedra libre para los empresarios”. La piedra libre se garantizó con el terror, con 30 mil desaparecidos, con 500 bebés secuestrados, con la destrucción del aparato productivo, con la pérdida de derechos ciudadanos. Fue así: ¡sonriamos, piedra libre al goce!
Jorge Rafael Videla se refiere a un error táctico que cometieron los militares: “El uso excesivo que hicimos del término ‘desaparecidos’; al principio nos resultó cómodo, porque encubría otras realidades y dejaba el problema como en una nebulosa. Pero tendríamos que haber dejado en claro rápidamente lo que sucede en toda guerra: que hay muertos, heridos y desaparecidos. Desaparecidos que están muertos, pero cuyos restos no se sabe dónde están. No lo hicimos, y ahora eso favorece la manipulación de las cifras de desaparecidos” (Ceferino Reato, Disposición final). Sabemos perfectamente que se buscó producir la figura del desaparecido, del sin lugar, que eso tuvo razones tácticas, estratégicas y de psicología del terror para el conjunto de la sociedad. Aumentar el horror, para producir el desgarramiento de angustia y desesperación de los familiares, con una versión más horrenda que la muerte misma. La frase de Videla expresa claramente la ética sadeana de estar bien en el mal.
Pero desde otra perspectiva, en verdad fue un error estratégico. Ante la pérdida de un ser querido se puede hacer un duelo, sea normal o patológico. El patológico implica un proceso de melancolización por la dimensión regresiva que se pone en juego, y la inclemencia del autorreproche. En todo caso, ante la pérdida de un ser querido, perdemos el lugar de falta que representábamos para él. Ante la pérdida, por muerte, por abandono, está en juego dejar de ocupar el lugar de una falta para ese Otro. Pero si el otro está desaparecido, ni vivo ni muerto, es imposible dejar de ocupar un lugar de falta para ese Otro. Más bien se produce todo lo contrario. Se encarna mucho más ese lugar. Madres, abuelas, familiares, compañeros, hacen de su vida el encarnar ese lugar de ser una falta en el Otro. Se produce un deseo potente de seguir encarnando ese lugar. Esa fue la respuesta, que continúa, al piedra libre de la fiesta sadeana a la que llamaron los golpistas.
* Profesor de psicoanálisis en la Facultad de Psicología de la UBA. Texto extractado del trabajo “La indignidad del Estado terrorista argentino”.
III Jornadas Patagónicas: La fragilidad del lazo. El prójimo y lo real
III Jornadas patagónicas
La
fragilidad del lazo. El prójimo y lo
real
El
prójimo es la inminencia intolerable del goce.[i]
Nos preceden dos jornadas anteriores.
La primera “Síntomas
y Semblantes: La actualidad de la clínica psicoanalítica”, donde se
abordaron los llamados nuevos síntomas a partir de la clínica, situando y
poniendo a producir dentro de la ética del psicoanálisis, los semblantes con
los que se habían hecho lazos -en intensión como en extensión-. Una
coincidencia regional, conmover la
posición del desarraigado.
“La dignidad del sujeto en el siglo XXI. Qué
dicen y Hacen los Psicoanalistas.”
Segundas jornadas orientadas a cernir lo propio del sujeto, lo
conveniente para la práctica analítica. Experiencia subjetiva, de aquello que
le es más propio, liberándolo de la reducción a su condición de objeto de
evaluación, consumo, violencia, felicidad garantizada, o soledad.
Con este impulso previo, por fuerza, estas jornadas han
de encontrar su lugar, como tercera. Tercera que haga serie, función que apunta
a un anudamiento.
La elección recayó sobre dos significantes: los lazos sociales y el prójimo.
Si algo se evidencia en la clínica contemporánea, es la
presentación del vecino-próximo-prójimo [i].
Ni amigo ni enemigo, diferente y cercano[ii] ,
se hace portador del malestar propio ignorado.
El vecino próximo era la expresión por excelencia de esa
diferencia que se filtraba, por el goce íntimo solo reconocible en el afuera
del prójimo[iii],
causando inquietud.
La respuesta
moral, los modos de proceder con el prójimo indicando lo que está bien o mal,
no es una respuesta que solucione el dilema que plantea esa relación fallida,
por lo tanto no es compatible con el psicoanálisis.
Situemos la pregunta:
¿Cómo surge y se estructura esa relación?
La presencia real
de ese prójimo llama a alguna respuesta.
Amarás al prójimo como a ti mismo, fue un intento de
responder a esa relación.
Freud y Lacan abordaron las consecuencias de esa frase
bíblica. Lacan ubicó la Cosa que habita en el vecino-próximo, algo resistente a
ser significado, el Das Ding y una tensión, de discordia con ese otro en el Estadio del espejo.
No matarás, otro mandamiento - el quinto- de las tablas
de la ley de Moisés, que sanciona el homicidio, como tendencia humana a regular.
Los discursos del amo introducían cierto límite a esta
tensión. La función de ese amo compartido daba un marco.
“El prójimo
es la inminencia intolerable del goce. El
Otro no es más que el terraplén limpio de él”[iv]
Excepción hecha frente a la muerte cuando se trata de
una rivalidad inherente al encuentro con otro amo en ejercicio -luchas
religiosas, políticas o económicas[v] [vi]-. Hegel explica
la dialéctica del amo y del esclavo, pero no explica que haya una sociedad de
amos.[vii]
La fragilidad de ese discurso está situada en el límite de esa función amo. Lo frágil del
lazo va de la mano de la caída de los semblantes que hacen dominio y soporte en
torno a lo que falta pero insiste.
El semblante que dirige cae porque:
1) desfallece en aquello donde se
encarna o
2) el conjunto que lo sostiene explota y cae en el malestar que tiene que soportar.
Esta forma de tratar la falta y su caída, dio lugar a un
invento: el psicoanálisis como lazo social, que en torno a un semblante – “respetar los semblantes siempre es
respetar la castración” [viii]
- se ofrece como el envés del amo.
“La globalización ha universalizado
cierta idea de igualdad en la diferencia” , pero la universalización no ha acabado con las fronteras. Están los nuevos integrismos comunitarios y hasta vecinales que hacen
proliferar los conflictos[ix]
.El lazo y lo contemporáneo del malestar en los distintos dispositivos de
tratamiento, no están causadas por el exceso del amo que prohíbe, sino son por
el exceso que provoca el imperativo a gozar del capitalismo tardío[x],
rechazando lo simbólico y su consecuencia: la castración.[xi]
¿Cómo tratar lo prójimo con la caída de esos Ideales
como un todo, el Otro que no existe y lo que cada uno se va inventando?
El prójimo, implica
una disputa en torno a eso otro y su modo de gozar. El sujeto refiriéndose a un amo poco legible, termina en un fondo de
tensa sospecha, sobre sus intenciones, entendidas desde el fantasma, como Otro
gozador.
¿Qué lugar para
el amor entonces?
En las manifestaciones artísticas[xii]
de los últimos 50 años al tratarse el tema del vecino próximo, se toma un giro
de potencial maldad.
Otro tanto sucede en los distintos dispositivos con los
pedidos de tratamiento: más que la
confianza puesta en ellos de inscribir el malestar que padece en el Otro, se
encuentran que están sospechados como un prójimo, por parte de quien se acerca
a ser asistido. Prueba de ello es la forma en que se producen las bruscas
interrupciones de los tratamientos.
¿Cuántas veces constatamos lo poco eficaz de las
intervenciones, en tanto no causan algún movimiento del cuadro o situación de
sufrimiento planteada y al mismo tiempo una resistencia palpable producto de
una desconfianza hacia los que supuestamente estarían para asistirlos o
ayudarlos?
Entonces, ¿Cómo enlazar lo fugaz, frágil de la
castración en el mundo contemporáneo?
¿Qué relación posible si no hallamos esa función tercera
en la actualidad?
¿Es posible hacer que lo prójimo no sea un obstáculo
insalvable?
Como
prójimos-próximos-vecinos habrá que encontrar la vía de acceso al discurso
analítico, forma que Lacan situó como el único modo para irrumpir que encuentra
la castración.
Las fragilidades nos pueden orientar hacia la lógica del
porqué de esa ruptura, es decir ver qué de ese lazo no soportó el malestar que
intentaba resolver, así como también, las salidas que los analistas van
inventando en cada abordaje.
En términos del trabajo en instituciones se encuentra en
la queja escuchada alrededor del modo de
trato que hay hacia los que trabajan en ella y a la falta de recursos sociales
que tienen los que consultan.
Interrogarse acerca del hacer o no posible, el tratamiento desde el psicoanálisis sobre
lo prójimo y sobre el vínculo social que lo permite, es un modo de ver cómo
resuelven estas coyunturas, en los distintos espacios de tratamiento de las
mismas. Hospitales, escuelas, consultorios, acción social, etc.
Ejes:
Psicoanálisis
*¿Cómo inscribe el malestar la institución
donde trabaja?
¿Qué lugar para la orientación
psicoanalítica?
¿Cómo
se trata lo prójimo del goce?
*Clínica-
como se hace un lazo con el síntoma despejando la sospecha del goce prójimo.
*
Arte- Cómo dan a ver hoy, las distintas presentaciones
de lo prójimo.
*Ciencias Sociales.
[x]Ondina, María Rodrigues y Ernesto Derezensky (orgs.) “La
violencia: síntoma social de la época”, Cap. “Violencia y consumismo” Silvia
Ons, EBP, Ed. Scriptum 2013.
[xi] Lacan Jacques, “El saber del psicoanalista" (Charlas de
Jacques Lacan en Ste. Anne, 1971-1972) 6 de Enero de 1972 inédito
[xii] M-H Brousse "Una sublimación a riesgo del psicoanálisis"
-
Ons, Silvia: “ Una Mujer como
síntoma de un hombre” Ed. Tres Haches 2005
-
Revista Dispar N° 5 ,
psicoanálisis y filosofía - Centro de Investigaciones Instituto Clínico de
Buenos Aires Grama ICBA 2005
-
Lacan Jacques, El Seminario 20,
capítulo VIII, El saber y la verdad, Paidós 1981
-
Lacan Jacques, El Seminario 21,
Clase 4, del 18 de Diciembre de 1973 y Clase 5 del 8 de Enero de 1975 inédito
-
Indart Juan Carlos- http://www.congresoamp.com/es/Actividades-preparatorias/11-06-27_Noche-del-Comite-de-Accion-de-la-Escuela-Una/Juan-Carlos-Indart.pdf
-
Indart Juan Carlos- http://ampblog2006.blogspot.com.ar/2011/04/notas-sobre-el-racismo-juan-carlos.html
"Amamos a aquel que responde a nuestra pregunta: ¿Quién soy yo?" Entrevista a Jacques-Alain Miller. Por Hanna Waar
"Amamos a aquel que responde a nuestra pregunta:
¿Quién soy yo?"
Entrevista a Jacques-Alain Miller.
Por
Hanna Waar
"Hijo
espiritual" de Jacques Lacan, Jacques-Alain Miller explora a su vez la
cuestión del amor que el padre del pensamiento psicoanalítico contemporáneo
evocaba en 1973 en uno de sus más famosos seminarios: "Aún", en El
Seminario, vol XX
(Seuil, "Essais", 1999).
Es el fundador de la Escuela de la Causa Freudiana.
Ultima obra aparecida: Le secret des dieux (Navarin
editores, 2005).
"Amamos a la persona que protege, o una imagen
narcisista de uno mismo".
"El amor se dirige a aquel que, pensamos, conoce
nuestra verdad y nos ayuda a encontrarla soportable",
Jacques-Alain Miller.
Mirada de un psicoanalista sobre esta cuestión fundamental.
-Hanna Waar: ¿El psicoanálisis enseña algo sobre el amor?
-Jacques-Alain Miller: Mucho, pues es una experiencia cuyo
resorte es el amor. Se trata de ese amor automático, y a menudo inconsciente,
que el analizante dirige al analista, y que se llama la transferencia. Es un
amor artificial, pero de la misma estofa que el amor verdadero. Saca a la luz
su mecánica: el amor se dirige a aquel que usted piensa que conoce vuestra
verdad verdadera. Pero el amor permite imaginar que esta verdad será amable,
agradable, mientras que de hecho es muy difícil de soportar.
-H.W.: ¿Entonces, qué es verdaderamente amar?
-J-A.M.: Amar verdaderamente a alguien es creer que
amándolo, se accederá a una verdad sobre sí mismo. Amamos a aquel o a aquella
que esconde la respuesta, o una respuesta a nuestra pregunta: "¿Quién soy
yo?"
-H.W.: ¿Por qué algunos saben amar y otros no?
-J-A.M.: Algunos saben provocar el amor en el otro, los
serial lovers, si puedo decirlo, hombres y mujeres. Saben qué botones apretar
para hacerse amar. Pero ellos no aman necesariamente, juegan más bien al gato y
al ratón con sus presas. Para amar, hay que confesar su falta, y reconocer que
se necesita al otro, que le falta. Aquellos que creen estar completos solos, o
quieren estarlo, no saben amar. Y a veces, lo constatan dolorosamente.
Manipulan, tiran de los hilos, pero no conocen del amor ni el riesgo ni las
delicias.
-H.W.: "Estar completo solo": sólo un hombre puede
creer eso…
-J-A.M.: ¡Bien dicho! Amar, decía Lacan es dar lo que no se
tiene. Lo que quiere decir: amar es reconocer su falta y darla al otro,
ubicarla en el otro. No es dar lo que se posee, bienes, regalos. Es dar algo
que no se posee, que va más allá de sí mismo. Para eso, hay que asumir su
falta, su "castración", como decía Freud. Y esto, es esencialmente
femenino. Sólo se ama verdaderamente a partir de una posición femenina. Amar
feminiza. Por eso el amor es siempre un poco cómico en un hombre. Pero si se
deja intimidar por el ridículo, es que en realidad, no está muy seguro de su
virilidad.
-H.W.: ¿Sería más difícil amar para los hombres?
-J-A.M.: ¡Oh sí! Incluso un hombre enamorado tiene retornos
de orgullo, lo asalta la agresividad contra el objeto de su amor, porque este
amor lo pone en una posición de incompletud, de dependencia. Por ello puede
desear a mujeres que no ama, para reencontrar la posición viril que él pone en
suspenso cuando ama. Freud llama a este principio la "degradación de la
vida amorosa" en el hombre: la escisión del amor y del deseo.
-H.W.: ¿Y en las mujeres?
-J-A.M.: Es menos habitual. En el caso más frecuente, hay
desdoblamiento del partenaire masculino. De un lado, está el amante que las
hace gozar y que desean, pero está también el hombre del amor, que está
feminizado, profundamente castrado. Sólo que no es la anatomía la que comanda:
hay mujeres que adoptan una posición masculina, incluso las hay cada vez más.
Un hombre para el amor, en la casa, y hombres para el goce, que se encuentran
en Internet, en la calle, o en el tren…
-H.W.: ¿Por qué cada vez más?
-J-A.M.: Los estereotipos socioculturales de la feminidad y
de la virilidad están en plena mutación. Los hombres son invitados a alojar sus
emociones, a amar, a feminizarse. Las mujeres conocen, por el contrario, un
cierto "empuje al hombre": en nombre de la igualdad jurídica, se ven
conducidas a repetir "yo también". Al mismo tiempo, los homosexuales
reivindican los derechos y los símbolos de los héteros, como el matrimonio y la
filiación. De allí que hay una gran inestabilidad de los roles, una fluidez
generalizada del teatro del amor, que contrasta con la fijeza de antaño. El
amor se vuelve "líquido", constata el sociólogo Zygmunt Bauman[1].
Cada uno es conducido a inventar su propio "estilo de vida", y a
asumir su modo de gozar y de amar. Los escenarios tradicionales caen en lento
desuso. La presión social para adecuarse a ello no ha desaparecido, pero es
baja.
-H.W.: "El amor siempre es recíproco", decía
Lacan. ¿Aún es verdadero en el contexto actual? ¿Qué significa eso?
-J-A.M.: Se repite esta frase sin comprenderla, o se la
comprende de través. No quiere decir que basta con amar a alguien para que él
lo ame. Eso sería absurdo. Quiere decir: "Si yo te amo, es que tú eres
amable. Soy yo quien ama, pero tú, tú también estas implicado, puesto que hay
en ti algo que hace que te ame. Es recíproco porque hay un ir y venir: el amor
que tengo por ti es el efecto de retorno de la causa de amor que tú eres para
mí. Por lo tanto, algo tú tienes que ver. Mi amor por ti no es sólo asunto mío,
sino también tuyo. Mi amor dice algo de ti que quizá tú mismo no
conozcas." Esto no asegura en absoluto que al amor de uno responderá el
amor del otro: cuando eso se produce siempre es del orden del milagro, no se
puede calcular por anticipado.
-H.W.: No se encuentra a su cada uno o a su cada una por
azar. ¿Por qué él? ¿Por qué ella?
-J-A.M.: Existe lo que Freud llama Liebsbedingung, la
condición de amor, la causa del deseo. Es un rasgo particular –o un conjunto de
rasgos- que tiene en cada uno una función determinante en la elección amorosa.
Esto escapa totalmente a las neurociencias, porque es propio de cada uno, tiene
que ver con la historia singular e íntima. Rasgos a veces ínfimos están en
juego. Freud, por ejemplo, había señalado como causa del deseo en uno de sus pacientes
¡un brillo de luz en la nariz de una mujer!
-H.W.: Nos es difícil creer en un amor fundado sobre esas
naderías.
-J-A.M.: La realidad del inconsciente supera a la ficción.
Usted no tiene idea de todo lo que se funda, en la vida humana, y especialmente
en el amor, en bagatelas, cabezas de alfiler, "divinos detalles". Es
verdad que es sobretodo en el macho que encontramos tales causas del deseo, que
son como fetiches cuya presencia es indispensable para desencadenar el proceso
amoroso. Particularidades nimias, que recuerdan al padre, la madre, el hermano,
la hermana, tal personaje de la infancia, juegan también su papel en la
elección amorosa de las mujeres. Pero la forma femenina del amor es más
erotómana que fetichista: quieren ser amadas, y el interés, el amor que se les
manifiesta, o que suponen en el otro, es a menudo una condición sine qua non
para desencadenar su amor, o al menos su consentimiento. El fenómeno está en la
base de la conquista masculina.
-H.W.: ¿Usted no le adjudica ningún papel a los fantasmas?
-J-A.M.: En las mujeres, sean concientes o inconscientes,
son determinantes para la posición de goce, más que para la elección amorosa. Y
es a la inversa para los hombres. Por ejemplo, ocurre que una mujer no pueda
obtener el goce – digamos el orgasmo – sino a condición de imaginarse a sí
misma durante el acto, siendo golpeada, violada, o siendo otra mujer, o incluso
estando en otra parte, ausente.
-H.W.: ¿Y el fantasma masculino?
-J-A.M.: Está muy en evidencia en el enamoramiento. El
ejemplo clásico, comentado por Lacan, está en la novela de Goethe[2], la súbita
pasión del joven Werther por Charlotte, en el momento en que la ve por primera
vez, alimentando a un grupo de niños que la rodea. Aquí es la cualidad maternal
de la mujer lo que desencadena el amor. Otro ejemplo, tomado de mi práctica, es
este: un jefe en la cincuentena recibe candidatas para un puesto de secretaria.
Una joven mujer de 20 años se presenta y le desencadena inmediatamente su
fuego. Se pregunta lo que le pasó, entra en análisis. Allí descubre el
desencadenante: encontró en ella rasgos que le evocaban lo que él mismo era a
los 20 años, cuando se presentó a su primera solicitud de trabajo. De algún
modo se enamoró de sí mismo.
-H.W.: ¡Se tiene la impresión de que somos marionetas!
-J-A.M.: No, entre tal hombre y tal mujer, nada está escrito
por anticipado, no hay brújula, no hay relación preestablecida. Su encuentro no
está programado como el del espermatozoide y el del óvulo; nada que ver tampoco
con los genes. Los hombres y las mujeres hablan, viven en un mundo de discurso,
es eso lo que es determinante. Las modalidades del amor son ultrasensibles a la
cultura ambiente. Cada civilización se distingue por el modo en que estructura
su relación entre los sexos. Ahora, ocurre que en Occidente, en nuestras
sociedades, a la vez liberales, mercantiles y jurídicas, lo
"múltiple" está en camino de destronar el "Uno". El modelo
ideal de "gran amor para toda la vida" cede poco a poco el terreno
ante el speed dating, el speed living y toda una profusión de escenarios
amorosos alternativos, sucesivos, incluso simultáneos.
-H.W.: ¿Y el amor en su duración?, ¿en la eternidad?
-J-A.M.: Balzac decía: "Toda pasión que no se crea
eterna es repugnante"[3]. ¿Pero el vínculo puede mantenerse toda la vida
en el registro de la pasión? Cuanto más un hombre se consagra a una sola mujer,
más ella tiende a tomar para él una significación maternal: tanto más sublime e
intocable cuanto más amada. Son los homosexuales casados lo que desarrollan
mejor este culto de la mujer: Aragon canta su amor por Elsa cuando muere, ¡buen
día a los muchachos! Y cuando una mujer se apega a un solo hombre, lo castra.
Por lo tanto, el camino es estrecho. El mejor destino del amor conyugal es la
amistad, decía en esencia Aristóteles.
-H.W.: El problema, es que los hombres dicen no comprender
lo que quieren las mujeres, y las mujeres, lo que los hombres esperan de ellas…
-J-A.M.: Sí. Lo que es una objeción a la solución
aristotélica es que el diálogo de un sexo con el otro es imposible, suspiraba
Lacan. Los enamorados están de hecho condenados a aprender indefinidamente la
lengua del otro, a tientas, buscando las claves, siempre revocables. El amor,
es un laberinto de malentendidos cuya salida no existe.
________________________________________________
Traducción:
Silvia Baudini
Entrevista:
Hanna Waar.
Para:
Psychologies Magazine, octubre 2008, n° 278.
Tomado de:
Consecuencias, Revista Digital de Psicoanálisis, Arte y
Pensamiento.
Edición #6 Junio 2011.
1- BAUMAN, Zygmunt:. Amor líquido. Acerca de la fragilidad
de los vínculos humanos.
2- GOETHE, Johann Wolfgang: Los sufrimientos del joven
Werther.
3- HONORATO de BALZAC: en La Comedia humana, volumen VI
"Estudios de las costumbres: escenas de la vida parisina".
ERNESTO SINATRA “L@s nuev@s adict@s”
ERNESTO S. SINATRA
“La soledad globalizada es un síntoma de época”
En L@s nuev@s adict@s, el psicoanalista Ernesto Sinatra explora cómo la particularidad del consumo de tóxicos se anuda con las transformaciones de hombres y mujeres respecto de esas sustancias y de la implosión de la categoría de género.
La implosión del género en la feminización del mundo es el subtítulo de este volumen que publica la casa Tres Haches.
Sinatra es psicoanalista y co-fundador del TYA (red internacional del campo freudiano en toxicomanía y alcoholismo); es miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) y de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL).
Entre otros libros, publicó La racionalidad del psicoanálisis, Nosotros los hombres, ¿Todo sobre las drogas? y Las entrevistas preliminares y la entrada en análisis.
Esta es la conversación que sostuvo con Télam.
T : ¿Quiénes son los "nuevos" adictos, y en qué se diferenciarían de los "viejos"? El modo en el que lo escribís tiene desde el inicio una particularidad…
S : Sí, es así. En primer lugar, el título del libro es -en verdad- impronunciable. Es resultado de la variación de los usos del lenguaje en las prácticas cotidianas de los ciudadanos y los consumidores actuales. Al escribir nuev@s adict@s con el signo arroba, se denotan dos rasgos de la época: la web-globalización y la impronta producida en los usos de la lengua por las batallas del género –p.ej. @ no es índice de masculino o femenino, designa de un modo neutro, en este caso: inclusivo.
Los nuev@s adict@s obedecen a la globalización hiper-moderna; es necesario circunscribir el escenario del capitalismo contemporáneo realizado como democracia de mercado en Occidente, para leer desde allí las transformaciones actuales de hombres y mujeres en su relación con los tóxicos contemporáneos. Desde los tradicionales adictos al alcohol y a las drogas se pasó a los consumidores actuales, que emplean sustancias cada vez más sofisticadas. Pero además existe una variedad de consumos tan extendida como lo son las acciones que denotan los más diversos modos de gozar: work-alcoholics; cyber-adictos; tele-adictos; ludo-adictos; sexo-adictos; personas tóxicas...por lo antedicho la lista es interminable.
El libro es un work in progress de una investigación que lleva años y está atravesado por una hipótesis con la que pretende demostrar algunos alcances en la civilización, a partir de la secuencia: de (1) la caída del padre -se sigue- (2) el declive de lo viril -a lo que responde- (3) la feminización del mundo. Puede constatarse que la crisis actual de las normas se corresponde con la caída del padre, y con el declive de lo viril. Desde los fenómenos que muestran el descenso de la autoridad, que preocupa a los educadores tradicionales y -sobre todo- a los encargados de llevar adelante políticas de Estado (en educación). Y no menos -hoy más que nunca- las mujeres que se lamentan de no conseguirverdaderos hombres.
T : ¿A qué se refiere y cómo opera en la época esta categoría de lafeminización del mundo?
S : La feminización del mundo el tercer peldaño que la caída del padre inició. Desde el logro, legítimo de los derechos de igualación de las mujeres con los hombres -en el plano laboral, social, político, etcétera, lo que ha llevado a que por primera vez en nuestro continente existan mujeres presidentas. Y la promoción de lo que se ha adjudicado a la sensibilidad femenina, privilegiando la promoción del detalle, la capacidad de escucha, la intuición. Es decir, la política de la sensibilidad (adjudicada) frente al tradicional imperio de la razón (asociada con lo masculino).
Pero que la feminización del mundo designe este proceso no es un hecho fortuito ni una mímesis de una formulación socio-antropológica, sino la apropiación de una interpretación lanzada por Jacques-Alain Miller con la que leemos los fenómenos de la globalización regidos por la lógica del No-Todo. Se trata de las consecuencias de que la autoridad del padre en Occidente ya no es lo que era. Por medio de la consideración teórica de los procesos estructurales de la sexualidad humana -designados como fórmulas de la sexuación por Jacques Lacan- es posible localizar la transformación que introduce la globalización. El lugar que simbólicamente ha encarnado el padre ha sido el de la excepción, el de al-menos-uno que dice no al goce designa el principio de la autoridad. En esta lógica, es la función de la excepción la que permite cerrar el conjunto universal, construir el Todo que constituye a las sociedades humanas. Pero ¿qué sucede cuando no funciona la excepción que el Padre encarnaba?
El Todo no puede constituirse. Miller concluye que la estructura de la globalización no obedece a la configuración tradicional de las sociedades tradicionales, sino que es afectada por la extracción de la excepción. Ello tiene una consecuencia precisa: el desplazamiento hacia el Otro lado de las fórmulas de la sexuación, el No-Todo, con la que caracterizamos a lo femenino. Es necesario precisar que estas fórmulas indican, para Lacan, lugares de inscripción de los cuerpos, y no necesariamente distribución de hombres y mujeres. Se trata de elecciones inconscientes de sexo que operan para cada sujeto. En ausencia del Todo-Unificante, eso siempre muestra su inconsistencia: proliferan micro-totalidades, sistemas abiertos de configuración social -tribus urbanas, por ejemplo- integradas por individuos que se agrupan a partir de una coalescencia del saber y del intento de hacer reconocer sus formas de gozar.
T : Se cuestiona a los psicoanalistas por desentenderse de los cambios socio-políticos que suceden en cada época. ¿Es realmente así?
S : Son los psicoanalistas los que hacemos existir el psicoanálisis, y de cada uno de nosotros depende el modo de hacerlo existir. El psicoanalista debe hoy estar advertido de las transformaciones socio-políticas de la sociedad, ya que esas transformaciones inciden en las demandas que muestran el malestar contemporáneo de los ciudadanos -a los que se suele identificar, aplastándolos, como consumidores.
Que existan en nuestro país leyes como la del matrimonio igualitario y la ley de identidad de género modifican las condiciones del convivir, permitiendo que las minorías accedan a sus derechos como nunca antes. Además, esos casos llegan a la consulta; es necesario estar al tanto de sus particularidades sociales, políticas, legales, para evitar colocar en el lugar de la ignorancia que se puede tener sobre el tema, los prejuicios de cada uno.
T : El consumo, o el poli-consumo, que responde hoy a la ‘orden’ de gozar, parece impulsar un pasaje al acto generalizado ¿Qué diferencias tiene esa orden actual con la de los tiempos freudianos?
S : Freud interpretó a su época: el malestar era el síntoma que mostraba que la renuncia pulsional -¡hay que dejar de gozar! como mandato paterno de la civilización- no hacía felices a los individuos, sino que por el contrario, reforzaba el circuito infernal de la conciencia moral: el pensamiento, con su función depicasesos, encontró allí una satisfacción en la aplicación misma de la norma, humillando al individuo. En esa época, la Iglesia florecía valiéndose de ese circuito superyoico, instalando una negociación: renuncia al goce; pero si has pecado puedes confesarte para expiar tus pecados; pero entonces vuelves a gozar, y luego vuelves a la Iglesia para volver a expiar, etcétera.
Pero las cosas han cambiado. El imperativo actual de la civilización indica ¡hay que gozar! El espectro híper-moderno del goce renueva sus desplazamientos de la cosquilla a la parrilla. De un lado la cosquilla: el avance mediático del goce sexual -el todo para ver- recaptura la implosión del género en sus variaciones (gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, inter-sexuales) transformando en comedia la desigual lucha por los derechos de las minorías sexuales, ridiculizando sus demandas de reconocimiento social.
Y por el otro, la parrilla: criminalidad real ejercida sobre los cuerpos degradados por la hipocresía del Otro social, en la pendiente que va desde la inseguridad urbana la violencia de género y las -cada vez más frecuentes- sobredosis de los jóvenes (especialmente) producidas por las drogas de diseño combinadas con alcohol. Así las cosas, los Estados deben regular en el campo del goce, lo que hasta ayer era considerado un derecho divino, no tan sólo natural: entre nosotros el matrimonio adviene igualitario y la identidad de género deja de soldar cuerpo y sexo.
T : Si se piensa en comunidades organizadas por flujos inmanentes (no "líquidos"), comunidades que se arman y se desarman donde el sujeto ya no cree siquiera en la posibilidad de estar solo, ¿no cambiaría también el estatuto de la neurosis y por carácter transitivo, el de la "adicción"?
S : Bien, toda acción humana propicia siempre una forma de satisfacción, la que debe ser respetada en su singularidad y contextuada en el ámbito en el que se desarrolla. Adicción ya es equivalente a forma de gozar. La función que cumple un tóxico (o varios) en la economía libidinal de un individuo, puede no tener nada que ver con otro individuo, por más semejante que fuere. Se trata de no llevar las clasificaciones técnicas al terreno de un juicio moral, sino de incorporar las transformaciones de la intimidad. Existe un derecho inalienable a la singularidad, el que debe ser respetado por cada terapeuta con cada analizante.
T : Y la soledad, ¿qué decir de la soledad?, ¿tiene estatuto de síntoma social?
S : Para empezar, no es fácil estar solo. Para poder estar solo es necesario poder contar con el vacío, y que eso no te arrastre. Sería para desarrollarlo, es un tema inquietante hoy. La soledad globalizada es un concepto con el que quise destacar un síntoma de la época: la soledad entre muchos, el desamparo real de los individuos, más acá y más allá de estar acompañado por otros o -incluso- acompañados con sus dispositivos electrónicos de última generación. Se puede estar solo entre muchos, seguir solo en las redes sociales, no dejar de estar solo mientras uno se comunica por el celular o las tabletas electrónicas...con los gadgets se intenta suturar el vacío estructural que afecta a los hablantes: la inexistencia de una proporción entre los sexos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







