“No creo engañar a mi marido”

Por Jacques-Alain Miller *

Una amante de la ONU Tiene Joven. Lo Explica En El Análisis: "De Hecho, yo no tengo la impresión de un engaño Que mi Marido. Lo Que eL No sabe, El Para no EXISTE. SOLO EXISTE para mi ". Dicen Que Estan los Hechos, Y Lenin de Que agregaba Tercos hijo. Y bien, no es asi bronceado. SOLO existencial los Hechos los dichos hijo Que. ¿De Qué it Que Hecho sin ningún sí dados? Brecha joven El This do vida Entre dos mundos. En Uno, el amante EXISTE. Es Un Conoce ella SÓLO Que Mundo, aire acondicionado y el amante el Analista. Y Es Un estrecho muy Mundo ya Que Las aventuras hijo Breves y Las Sesiones de Análisis hijo Pocas Y Cortas. ¿De Qué valor Tiene this Mundo al Lado del Otro, cotidiana 'el do de vida, aire Marido, Hijos, Padres, compañeros de Trabajo? El mundo del amante, si apenas Puede del Existir, EXISTE en Paréntesis un, es Una balsa bogando en el Oceano De do vida.

Diran: Tiene mala fe, lo sabe y no saberlo QUIERE. Pero no. Lo Importante no es Lo Que ella sabe o no. Lo Que importa es Que El Otro, en Cambio, No sabe. Porqué Lo Que El Otro No sabe, no EXISTE. Para el, marido, La Familia, el Discurso materiales de buen calidad, el amante es de como si no existiera. El otro no Es El Dios Que examen do Mente y Su Corazón, Que lo ve de tareas, lo sabe TODO. Es Un Otro perforado, estafa hueco un, Un Punto Ciego. Y es precisamente Ahí Donde Habita El Deseo.

Hable el usted de Cualquier Cosa y la hara Existir. El Problema atormenta a Siempre el los Filósofos from: el servicio no es ninguna, Supuesto porción, Pero al nombrarlo, ¿no sí le confiere servicio un? Entonces, callar algoritmo es Hacerlo Desaparecer. Escritor Un, artista de la ONU, sin SABEN lo Politico.

Es el Principio de Madison Avenue, Donde Habitan los Mad Men en Nueva York: "La mala publicidad no existe". Preste Atención: CUANDO Hablamos de Producto de la ONU, bien o mal, lo HACEMOS Existir.

Por lo del tanto, el Sujeto es sincero CUANDO Miente. Separa los dos mundos y sí dividir una según rubro Esté Mismo Sí en Uno o en Otro. Sin embargo, SUCEDE Que sin Personaje del Mundo Común Logra introducirse porción efracción en do Mundo íntimo. ES el horror de la ONU. Intenta Expulsar al intruso. El Insiste. Instala Se. Al momento Tiempo Poco, Usted está Obligado a volver al Mundo materiales de buen calidad. Su ontología sí desmorona. Lo Que No existia es Expuesto a Todos. El no es Ser, Absolutamente. El Hecho, Pasado al DICHO, terco Sera. La marca en sí Quedará. Y do servicio Quedará Atrapado Alli.

* Miembro de la Escuela de la Causa Freudiana (ECF). Creador de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). Articulo Publicado en la revista Enlaces, Psicoanálisis y Cultura, N º 19.

Fechas confirmadas por los docentes para este año en el Iom.

Mayo 14 y 15 Diana Dukelsky
Julio 5 y 6 Ernesto Derezensky
Agosto 22 y 23 Irene Greiser
Octubre 24 y 25 Luis Tudanca
Diciembre 5 y 6 Fernado Vitale

1ª Jornada Alojar "Infancias: Modalidades de alojamiento en la actualidad". Con la presencia de Maríta Manzottí.


Oscuro goce del Estado terrorista. Por Osvaldo L. Delgado

El autor destaca que en el agente del Estado terrorista –de igual modo que en “la risa del capitalista” que señaló Marx– se verifica “una satisfacción particular”, de modo que “el golpe de 1976 no sólo tuvo razones económicas, políticas y militares”, sino también las concernientes a “un goce oscuro”.

Karl Marx, al referirse a la plusvalía, observa: “Nuestro capitalista lo previó, y es eso lo que le provoca risa” (Marx, K. y Engels, F., Obras escogidas, ed. Ciencias del Hombre, Buenos Aires, 1972, T. 1, p. 201). La risa del capitalista, en el preciso momento de la apropiación de la plusvalía, expresa una satisfacción particular, que en su momento Jacques Lacan designó como “plus de gozar”. Cuando Marx escribe “lo previó”, da cuenta de la subjetividad, de un deseo y cálculo de goce anticipado a la lógica económica de las fuerzas productivas. La risa sanciona la realización de ese deseo, la satisfacción alcanzada de quedarse con algo de otro. Por lo tanto, no es sólo la satisfacción por el producto económico que va a su bolsillo, sino además por el acto extractor mismo, lo cual da cuenta de la economía libidinal en juego. “Lo previó” es la causa de goce en el inicio de la operación. En mi texto “La sonrisa del dictador” (publicado en esta sección de Página/12 el 16 de junio de 2011), me referí a la sonrisa de Jorge Rafael Videla cuando formuló que los desaparecidos no estaban ni vivos ni muertos, eran una entelequia, estaban desaparecidos. Describí a esa sonrisa como la emergencia de un goce oscuro para fundamentar que el golpe de 1976 no sólo tuvo razones económicas, políticas y militares, sino también pulsionales. Infinidad de testimonios en distintas dictaduras dan cuenta de prácticas de torturas que no tenían fundamento militaroperacional. Los nazis distraían esfuerzos militares del frente de batalla para dedicarlos a asesinar. Lacan denominó a estas prácticas “ofrenda de sacrificio a los dioses oscuros”. En contrapartida, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo se constituyeron en el paradigma ético de nuestra sociedad. Nombrarse a sí mismas “madres” y “abuelas” implicaba dar existencia a lo que se había buscado hacer desaparecer. A los desaparecidos se les dio así existencia para siempre, es un modo de duelo muy particular, quizás único, que borró para siempre la sonrisa de los criminales.
Pilar Calveiro, en su libro Violencias del Estado (cap. 5, “El tratamiento de los cuerpos”, así como Eduardo Luis Duhalde, en El Estado terrorista argentino, aportan elementos contundentes para fundamentar la dimensión pulsional en la práctica represiva. Duhalde señala que “incluso la psicología moderna ha aportado sus experiencias condicionantes para convertir a un ‘buen ciudadano común’ en un experto torturador, sin necesidad de apelar a sádicos locos y criminales natos. Vietnam también mostró la eficiencia de este aporte. Los estudios como los realizados en la Universidad de Yale por Stanley Milgram sobre sumisión y obediencia a la autoridad, son altamente demostrativos de este tipo de contribuciones”. Freud se refirió al concepto de “desmezcla pulsional”, que alcanza el fundamento mismo del vínculo primario entre los hombres, esto es el odio. Sabemos que existen las que Lacan llama “perversiones transitorias”: no se necesita ser perverso para realizar actos perversos. Un neurótico puede realizar actos perversos, si está seguro de no pagar un precio por ello. Su cobardía esencial lo lleva a desplegar todos sus fantasmas sádicos y, por identificación con la víctima, sus fantasmas masoquistas, cuando se encuentra a resguardo de sanción por sus actos; incluso puede ser un modo de “hacer carrera”.
Lacan, en el Seminario 16, “De un otro al Otro”, se refirió a las Cruzadas, donde los caballeros, al arrasar con todo, encontraban la perversión que iban a buscar. Advirtió también que hay que estar atentos ante otras cruzadas, actuales. En los testimonios de los sobrevivientes de los campos de concentración encontramos el relato de los fantasmas perversos que proferían y realizaban los torturadores, con una fijeza inaudita y una repetición al mejor modo del marqués de Sade. Sostengo que en las llamadas perversiones transitorias, en los actos perversos de tantos neuróticos represores, se ponía en juego asumir la posición de ser un instrumento del Otro para buscar completarlo. “El sádico también intenta, pero de manera intensa, completar al Otro gritándole la palabra e imponiéndole su voz, pero en general falla. Baste en este sentido referirse a la obra de Sade, donde es verdaderamente imposible eliminar de la palabra, de la discusión, del debate, la dimensión de la voz”, sostuvo Lacan en aquel mismo seminario. Desde la posición sádica, la voz viene al lugar de completar al Otro, produciendo en la víctima el desgarramiento de angustia. Se trata de volverse un mero instrumento para realizar con ese acto perverso la división angustiante del sujeto. A eso lo llamaban “quebrar”.
Jacques Alain Miller, en Piezas sueltas, subraya que Lacan “construyó ese plus de gozar como el análogo de lo que en Marx es la plusvalía. No lo esconde, lo dice con claridad: el plus de goce está construido del mismo modo que la plusvalía”, hasta tal punto que “si decimos que la plusvalía es plus de gozar, el plus de gozar es plusvalía”. La obtención tanto de la plusvalía como del plus de goce hizo necesaria la dimensión del terror de la dictadura cívico militar. En la Argentina, no es sólo la sonrisa de Videla al referirse a los desaparecidos lo que testimonia el goce oscuro, sino también el primer discurso de José Alfredo Martínez de Hoz como ministro de Economía, donde profiere la frase “piedra libre para los empresarios”. La piedra libre se garantizó con el terror, con 30 mil desaparecidos, con 500 bebés secuestrados, con la destrucción del aparato productivo, con la pérdida de derechos ciudadanos. Fue así: ¡sonriamos, piedra libre al goce!
Jorge Rafael Videla se refiere a un error táctico que cometieron los militares: “El uso excesivo que hicimos del término ‘desaparecidos’; al principio nos resultó cómodo, porque encubría otras realidades y dejaba el problema como en una nebulosa. Pero tendríamos que haber dejado en claro rápidamente lo que sucede en toda guerra: que hay muertos, heridos y desaparecidos. Desaparecidos que están muertos, pero cuyos restos no se sabe dónde están. No lo hicimos, y ahora eso favorece la manipulación de las cifras de desaparecidos” (Ceferino Reato, Disposición final). Sabemos perfectamente que se buscó producir la figura del desaparecido, del sin lugar, que eso tuvo razones tácticas, estratégicas y de psicología del terror para el conjunto de la sociedad. Aumentar el horror, para producir el desgarramiento de angustia y desesperación de los familiares, con una versión más horrenda que la muerte misma. La frase de Videla expresa claramente la ética sadeana de estar bien en el mal.
Pero desde otra perspectiva, en verdad fue un error estratégico. Ante la pérdida de un ser querido se puede hacer un duelo, sea normal o patológico. El patológico implica un proceso de melancolización por la dimensión regresiva que se pone en juego, y la inclemencia del autorreproche. En todo caso, ante la pérdida de un ser querido, perdemos el lugar de falta que representábamos para él. Ante la pérdida, por muerte, por abandono, está en juego dejar de ocupar el lugar de una falta para ese Otro. Pero si el otro está desaparecido, ni vivo ni muerto, es imposible dejar de ocupar un lugar de falta para ese Otro. Más bien se produce todo lo contrario. Se encarna mucho más ese lugar. Madres, abuelas, familiares, compañeros, hacen de su vida el encarnar ese lugar de ser una falta en el Otro. Se produce un deseo potente de seguir encarnando ese lugar. Esa fue la respuesta, que continúa, al piedra libre de la fiesta sadeana a la que llamaron los golpistas.
* Profesor de psicoanálisis en la Facultad de Psicología de la UBA. Texto extractado del trabajo “La indignidad del Estado terrorista argentino”.

III Jornadas Patagónicas: La fragilidad del lazo. El prójimo y lo real

III Jornadas patagónicas 
 La fragilidad del lazo.  El prójimo y lo real
                                    El prójimo es la inminencia intolerable del goce.[i]

[i] Lacan Jacques, El seminario 16, “De Otro al otro” pág. 207, Ed. Paidós 2008


Nos preceden dos  jornadas  anteriores.
La primera “Síntomas y Semblantes: La actualidad de la clínica psicoanalítica”, donde se abordaron los llamados nuevos síntomas a partir de la clínica, situando y poniendo a producir dentro de la ética del psicoanálisis, los semblantes con los que se habían hecho lazos -en intensión como en extensión-. Una coincidencia regional, conmover  la posición del desarraigado.
 “La dignidad del sujeto en el siglo XXI. Qué dicen y Hacen los Psicoanalistas.”  Segundas jornadas orientadas a cernir lo propio del sujeto, lo conveniente para la práctica analítica. Experiencia subjetiva, de aquello que le es más propio, liberándolo de la reducción a su condición de objeto de evaluación, consumo, violencia, felicidad garantizada, o soledad.
Con este impulso previo, por fuerza, estas jornadas han de encontrar su lugar, como tercera. Tercera que haga serie, función que apunta a un anudamiento. 
La elección recayó sobre dos significantes: los lazos sociales y el prójimo.
Si algo se evidencia en la clínica contemporánea, es la presentación del vecino-próximo-prójimo [i]. Ni amigo ni enemigo, diferente y cercano[ii] , se hace portador del malestar propio ignorado.
El vecino próximo era la expresión por excelencia de esa diferencia que se filtraba, por el goce íntimo solo reconocible en el afuera del prójimo[iii], causando inquietud.

 La respuesta moral, los modos de proceder con el prójimo indicando lo que está bien o mal, no es una respuesta que solucione el dilema que plantea esa relación fallida, por lo tanto no es compatible con el psicoanálisis. 
Situemos la pregunta:
¿Cómo surge y se estructura esa relación?
La presencia real de ese prójimo llama a alguna respuesta.
Amarás al prójimo como a ti mismo, fue un intento de responder a esa relación.
Freud y Lacan abordaron las consecuencias de esa frase bíblica. Lacan ubicó la Cosa que habita en el vecino-próximo, algo resistente a ser significado, el Das Ding y una tensión, de discordia con ese otro en  el Estadio del espejo.
No matarás, otro mandamiento - el quinto- de las tablas de la ley de Moisés, que sanciona el homicidio, como tendencia  humana a regular.
Los discursos del amo introducían cierto límite a esta tensión. La función de ese amo compartido daba un marco.
“El prójimo es  la inminencia intolerable del goce. El Otro no es más que el terraplén limpio de él”[iv]
Excepción hecha frente a la muerte cuando se trata de una rivalidad inherente al encuentro con otro amo en ejercicio -luchas religiosas, políticas o económicas[v] [vi]-.  Hegel explica la dialéctica del amo y del esclavo, pero no explica que haya una sociedad de amos.[vii]
La fragilidad de ese discurso está situada en  el límite de esa función amo. Lo frágil del lazo va de la mano de la caída de los semblantes que hacen dominio y soporte en torno a lo que falta pero insiste. 
El semblante que dirige cae porque:
1)     desfallece en aquello donde se  encarna o
2) el conjunto que lo sostiene explota y cae  en el malestar que tiene que soportar.
Esta forma de tratar la falta y su caída, dio lugar a un invento: el psicoanálisis como lazo social, que en torno a un semblante – “respetar los semblantes siempre es respetar la castración” [viii] - se ofrece como  el envés del amo.
“La globalización ha universalizado cierta idea de igualdad en la diferencia” , pero la universalización no ha acabado con las fronteras. Están los nuevos integrismos comunitarios y hasta vecinales que hacen proliferar los conflictos[ix] .El lazo y lo contemporáneo del malestar en los distintos dispositivos de tratamiento, no están causadas por el exceso del amo que prohíbe, sino son por el exceso que provoca el imperativo a gozar del capitalismo tardío[x], rechazando lo simbólico y su consecuencia: la castración.[xi]
¿Cómo tratar lo prójimo con la caída de esos Ideales como un todo, el Otro que no existe y lo que cada uno se va inventando?
 El prójimo, implica una disputa en torno a eso otro y su modo de gozar. El sujeto refiriéndose  a un amo poco legible, termina en un fondo de tensa sospecha, sobre sus intenciones, entendidas desde el fantasma, como Otro gozador.
 ¿Qué lugar para el amor entonces?
En las manifestaciones artísticas[xii] de los últimos 50 años al tratarse el tema del vecino próximo, se toma un giro de potencial maldad.
Otro tanto sucede en los distintos dispositivos con los pedidos de  tratamiento: más que la confianza puesta en ellos de inscribir el malestar que padece en el Otro, se encuentran que están sospechados como un prójimo, por parte de quien se acerca a ser asistido. Prueba de ello es la forma en que se producen las bruscas interrupciones de los tratamientos.
¿Cuántas veces constatamos lo poco eficaz de las intervenciones, en tanto no causan algún movimiento del cuadro o situación de sufrimiento planteada y al mismo tiempo una resistencia palpable producto de una desconfianza hacia los que supuestamente estarían para asistirlos o ayudarlos?   
Entonces, ¿Cómo enlazar lo fugaz, frágil de la castración en el mundo contemporáneo?
¿Qué relación posible si no hallamos esa función tercera en la actualidad?
¿Es posible hacer que lo prójimo no sea un obstáculo insalvable? 
  Como prójimos-próximos-vecinos habrá que encontrar la vía de acceso al discurso analítico, forma que Lacan situó como el único modo para irrumpir que encuentra la castración.
Las fragilidades nos pueden orientar hacia la lógica del porqué de esa ruptura, es decir ver qué de ese lazo no soportó el malestar que intentaba resolver, así como también, las salidas que los analistas van inventando en cada abordaje.
En términos del trabajo en instituciones se encuentra en la queja escuchada alrededor del  modo de trato que hay hacia los que trabajan en ella y a la falta de recursos sociales que tienen los que consultan.
Interrogarse acerca del hacer o no posible,  el tratamiento desde el psicoanálisis sobre lo prójimo y sobre el vínculo social que lo permite, es un modo de ver cómo resuelven estas coyunturas, en los distintos espacios de tratamiento de las mismas. Hospitales, escuelas, consultorios, acción social, etc.
Ejes:
 Psicoanálisis
*¿Cómo inscribe el malestar la institución donde trabaja?
¿Qué lugar para la orientación psicoanalítica?
¿Cómo  se trata lo prójimo del goce?
                *Clínica- como se hace un lazo con el síntoma despejando la sospecha del goce prójimo.
                * Arte-  Cómo  dan a ver hoy, las distintas presentaciones de lo prójimo.
                *Ciencias Sociales.


[i] Moliner María. Diccionario etimológico
[ii] Slavoj Žižek, Eric L. Santner, Kenneth Reinhard. El prójimo. Amorrortu ediciones.BsAs.-Madrid
[iii] Lacan Jacques, El seminario 16, “De Otro al otro” pág. 206, Ed. Paidós 2008
[iv] Lacan Jacques, El seminario 16, “De Otro al otro” pág. 207, Ed. Paidós 2008
[v] Naranjo José Antonio. Razón del psicoanálisis.
[vi] Freud S. Por qué la guerra. Tomo x Amorrortu ed. BsAs 1976
[vii] Lacan Jacques,  El seminario 18, pág. 17, Ed. Paidós
[viii]Miller Jacques-Allain,  Donc, La lógica de la cura, 1° Ed. Paidós,  pág 326
[ix] Brousse M-H “ La Revolución siempre termina con un amo” Conferencias en Caracas. 2009
[x]Ondina, María Rodrigues y Ernesto Derezensky (orgs.)  “La violencia: síntoma social de la época”, Cap. “Violencia y consumismo” Silvia Ons, EBP, Ed. Scriptum 2013.
[xi] Lacan Jacques, “El saber del psicoanalista" (Charlas de Jacques Lacan en Ste. Anne, 1971-1972) 6 de Enero de 1972 inédito
[xii] M-H Brousse "Una sublimación a riesgo del psicoanálisis"
-          Ons, Silvia: “ Una Mujer como síntoma de un hombre” Ed. Tres Haches 2005
-          Revista Dispar N° 5 , psicoanálisis y filosofía - Centro de Investigaciones Instituto Clínico de Buenos Aires Grama ICBA 2005
-          Lacan Jacques, El Seminario 20, capítulo VIII, El saber y la verdad, Paidós 1981
-          Lacan Jacques, El Seminario 21, Clase  4, del 18 de Diciembre de 1973 y Clase  5 del 8 de Enero de 1975 inédito

"Amamos a aquel que responde a nuestra pregunta: ¿Quién soy yo?" Entrevista a Jacques-Alain Miller. Por Hanna Waar
















"Amamos a aquel que responde a nuestra pregunta:
¿Quién soy yo?"
Entrevista a Jacques-Alain Miller.
Por
Hanna Waar

 "Hijo espiritual" de Jacques Lacan, Jacques-Alain Miller explora a su vez la cuestión del amor que el padre del pensamiento psicoanalítico contemporáneo evocaba en 1973 en uno de sus más famosos seminarios: "Aún", en El Seminario, vol XX
(Seuil, "Essais", 1999).

Es el fundador de la Escuela de la Causa Freudiana.
Ultima obra aparecida: Le secret des dieux (Navarin editores, 2005).

"Amamos a la persona que protege, o una imagen narcisista de uno mismo".
"El amor se dirige a aquel que, pensamos, conoce nuestra verdad y nos ayuda a encontrarla soportable",
 Jacques-Alain Miller.

Mirada de un psicoanalista sobre esta cuestión fundamental.

-Hanna Waar: ¿El psicoanálisis enseña algo sobre el amor?

-Jacques-Alain Miller: Mucho, pues es una experiencia cuyo resorte es el amor. Se trata de ese amor automático, y a menudo inconsciente, que el analizante dirige al analista, y que se llama la transferencia. Es un amor artificial, pero de la misma estofa que el amor verdadero. Saca a la luz su mecánica: el amor se dirige a aquel que usted piensa que conoce vuestra verdad verdadera. Pero el amor permite imaginar que esta verdad será amable, agradable, mientras que de hecho es muy difícil de soportar.

-H.W.: ¿Entonces, qué es verdaderamente amar?

-J-A.M.: Amar verdaderamente a alguien es creer que amándolo, se accederá a una verdad sobre sí mismo. Amamos a aquel o a aquella que esconde la respuesta, o una respuesta a nuestra pregunta: "¿Quién soy yo?"

-H.W.: ¿Por qué algunos saben amar y otros no?

-J-A.M.: Algunos saben provocar el amor en el otro, los serial lovers, si puedo decirlo, hombres y mujeres. Saben qué botones apretar para hacerse amar. Pero ellos no aman necesariamente, juegan más bien al gato y al ratón con sus presas. Para amar, hay que confesar su falta, y reconocer que se necesita al otro, que le falta. Aquellos que creen estar completos solos, o quieren estarlo, no saben amar. Y a veces, lo constatan dolorosamente. Manipulan, tiran de los hilos, pero no conocen del amor ni el riesgo ni las delicias.

-H.W.: "Estar completo solo": sólo un hombre puede creer eso…

-J-A.M.: ¡Bien dicho! Amar, decía Lacan es dar lo que no se tiene. Lo que quiere decir: amar es reconocer su falta y darla al otro, ubicarla en el otro. No es dar lo que se posee, bienes, regalos. Es dar algo que no se posee, que va más allá de sí mismo. Para eso, hay que asumir su falta, su "castración", como decía Freud. Y esto, es esencialmente femenino. Sólo se ama verdaderamente a partir de una posición femenina. Amar feminiza. Por eso el amor es siempre un poco cómico en un hombre. Pero si se deja intimidar por el ridículo, es que en realidad, no está muy seguro de su virilidad.

-H.W.: ¿Sería más difícil amar para los hombres?

-J-A.M.: ¡Oh sí! Incluso un hombre enamorado tiene retornos de orgullo, lo asalta la agresividad contra el objeto de su amor, porque este amor lo pone en una posición de incompletud, de dependencia. Por ello puede desear a mujeres que no ama, para reencontrar la posición viril que él pone en suspenso cuando ama. Freud llama a este principio la "degradación de la vida amorosa" en el hombre: la escisión del amor y del deseo.

-H.W.: ¿Y en las mujeres?

-J-A.M.: Es menos habitual. En el caso más frecuente, hay desdoblamiento del partenaire masculino. De un lado, está el amante que las hace gozar y que desean, pero está también el hombre del amor, que está feminizado, profundamente castrado. Sólo que no es la anatomía la que comanda: hay mujeres que adoptan una posición masculina, incluso las hay cada vez más. Un hombre para el amor, en la casa, y hombres para el goce, que se encuentran en Internet, en la calle, o en el tren…

-H.W.: ¿Por qué cada vez más?

-J-A.M.: Los estereotipos socioculturales de la feminidad y de la virilidad están en plena mutación. Los hombres son invitados a alojar sus emociones, a amar, a feminizarse. Las mujeres conocen, por el contrario, un cierto "empuje al hombre": en nombre de la igualdad jurídica, se ven conducidas a repetir "yo también". Al mismo tiempo, los homosexuales reivindican los derechos y los símbolos de los héteros, como el matrimonio y la filiación. De allí que hay una gran inestabilidad de los roles, una fluidez generalizada del teatro del amor, que contrasta con la fijeza de antaño. El amor se vuelve "líquido", constata el sociólogo Zygmunt Bauman[1]. Cada uno es conducido a inventar su propio "estilo de vida", y a asumir su modo de gozar y de amar. Los escenarios tradicionales caen en lento desuso. La presión social para adecuarse a ello no ha desaparecido, pero es baja.

-H.W.: "El amor siempre es recíproco", decía Lacan. ¿Aún es verdadero en el contexto actual? ¿Qué significa eso?

-J-A.M.: Se repite esta frase sin comprenderla, o se la comprende de través. No quiere decir que basta con amar a alguien para que él lo ame. Eso sería absurdo. Quiere decir: "Si yo te amo, es que tú eres amable. Soy yo quien ama, pero tú, tú también estas implicado, puesto que hay en ti algo que hace que te ame. Es recíproco porque hay un ir y venir: el amor que tengo por ti es el efecto de retorno de la causa de amor que tú eres para mí. Por lo tanto, algo tú tienes que ver. Mi amor por ti no es sólo asunto mío, sino también tuyo. Mi amor dice algo de ti que quizá tú mismo no conozcas." Esto no asegura en absoluto que al amor de uno responderá el amor del otro: cuando eso se produce siempre es del orden del milagro, no se puede calcular por anticipado.

-H.W.: No se encuentra a su cada uno o a su cada una por azar. ¿Por qué él? ¿Por qué ella?

-J-A.M.: Existe lo que Freud llama Liebsbedingung, la condición de amor, la causa del deseo. Es un rasgo particular –o un conjunto de rasgos- que tiene en cada uno una función determinante en la elección amorosa. Esto escapa totalmente a las neurociencias, porque es propio de cada uno, tiene que ver con la historia singular e íntima. Rasgos a veces ínfimos están en juego. Freud, por ejemplo, había señalado como causa del deseo en uno de sus pacientes ¡un brillo de luz en la nariz de una mujer!

-H.W.: Nos es difícil creer en un amor fundado sobre esas naderías.

-J-A.M.: La realidad del inconsciente supera a la ficción. Usted no tiene idea de todo lo que se funda, en la vida humana, y especialmente en el amor, en bagatelas, cabezas de alfiler, "divinos detalles". Es verdad que es sobretodo en el macho que encontramos tales causas del deseo, que son como fetiches cuya presencia es indispensable para desencadenar el proceso amoroso. Particularidades nimias, que recuerdan al padre, la madre, el hermano, la hermana, tal personaje de la infancia, juegan también su papel en la elección amorosa de las mujeres. Pero la forma femenina del amor es más erotómana que fetichista: quieren ser amadas, y el interés, el amor que se les manifiesta, o que suponen en el otro, es a menudo una condición sine qua non para desencadenar su amor, o al menos su consentimiento. El fenómeno está en la base de la conquista masculina.

-H.W.: ¿Usted no le adjudica ningún papel a los fantasmas?

-J-A.M.: En las mujeres, sean concientes o inconscientes, son determinantes para la posición de goce, más que para la elección amorosa. Y es a la inversa para los hombres. Por ejemplo, ocurre que una mujer no pueda obtener el goce – digamos el orgasmo – sino a condición de imaginarse a sí misma durante el acto, siendo golpeada, violada, o siendo otra mujer, o incluso estando en otra parte, ausente.

-H.W.: ¿Y el fantasma masculino?

-J-A.M.: Está muy en evidencia en el enamoramiento. El ejemplo clásico, comentado por Lacan, está en la novela de Goethe[2], la súbita pasión del joven Werther por Charlotte, en el momento en que la ve por primera vez, alimentando a un grupo de niños que la rodea. Aquí es la cualidad maternal de la mujer lo que desencadena el amor. Otro ejemplo, tomado de mi práctica, es este: un jefe en la cincuentena recibe candidatas para un puesto de secretaria. Una joven mujer de 20 años se presenta y le desencadena inmediatamente su fuego. Se pregunta lo que le pasó, entra en análisis. Allí descubre el desencadenante: encontró en ella rasgos que le evocaban lo que él mismo era a los 20 años, cuando se presentó a su primera solicitud de trabajo. De algún modo se enamoró de sí mismo.

-H.W.: ¡Se tiene la impresión de que somos marionetas!

-J-A.M.: No, entre tal hombre y tal mujer, nada está escrito por anticipado, no hay brújula, no hay relación preestablecida. Su encuentro no está programado como el del espermatozoide y el del óvulo; nada que ver tampoco con los genes. Los hombres y las mujeres hablan, viven en un mundo de discurso, es eso lo que es determinante. Las modalidades del amor son ultrasensibles a la cultura ambiente. Cada civilización se distingue por el modo en que estructura su relación entre los sexos. Ahora, ocurre que en Occidente, en nuestras sociedades, a la vez liberales, mercantiles y jurídicas, lo "múltiple" está en camino de destronar el "Uno". El modelo ideal de "gran amor para toda la vida" cede poco a poco el terreno ante el speed dating, el speed living y toda una profusión de escenarios amorosos alternativos, sucesivos, incluso simultáneos.

-H.W.: ¿Y el amor en su duración?, ¿en la eternidad?

-J-A.M.: Balzac decía: "Toda pasión que no se crea eterna es repugnante"[3]. ¿Pero el vínculo puede mantenerse toda la vida en el registro de la pasión? Cuanto más un hombre se consagra a una sola mujer, más ella tiende a tomar para él una significación maternal: tanto más sublime e intocable cuanto más amada. Son los homosexuales casados lo que desarrollan mejor este culto de la mujer: Aragon canta su amor por Elsa cuando muere, ¡buen día a los muchachos! Y cuando una mujer se apega a un solo hombre, lo castra. Por lo tanto, el camino es estrecho. El mejor destino del amor conyugal es la amistad, decía en esencia Aristóteles.

-H.W.: El problema, es que los hombres dicen no comprender lo que quieren las mujeres, y las mujeres, lo que los hombres esperan de ellas…

-J-A.M.: Sí. Lo que es una objeción a la solución aristotélica es que el diálogo de un sexo con el otro es imposible, suspiraba Lacan. Los enamorados están de hecho condenados a aprender indefinidamente la lengua del otro, a tientas, buscando las claves, siempre revocables. El amor, es un laberinto de malentendidos cuya salida no existe.

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Traducción:
Silvia Baudini
Entrevista:
Hanna Waar.
Para:
Psychologies Magazine, octubre 2008, n° 278.
Tomado de:
Consecuencias, Revista Digital de Psicoanálisis, Arte y Pensamiento.
Edición #6 Junio 2011.


1- BAUMAN, Zygmunt:. Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos.
2- GOETHE, Johann Wolfgang: Los sufrimientos del joven Werther.

3- HONORATO de BALZAC: en La Comedia humana, volumen VI "Estudios de las costumbres: escenas de la vida parisina".